La boda del post de hoy es súper especial porque la novia, María, es como una hermana para Alejandra. Se casaron en Mallorca el pasado verano y dejaron en nuestras manos toda la papelería de su boda con una idea clara: querían algo que se alejara de lo tradicional, que fuera práctico y que reflejara la personalidad de ellos.

“Trabajar con Micrapelbodas fue muy fácil. Mi reto era que pudieran entender mi idea en la distancia, ya que vivo fuera de España, y en un principio me parecía imposible poder elegir mis invitaciones estando a miles de km. Sin embargo cada prueba que me enviaron me gustaba más y más. Al final lo dejé todo en las manos de Alejandra y de su equipo: las invitaciones, los misales, de los pay-pays para que la gente no pasara calor en la iglesia, los meseros y el sitting.

Mucha gente me escribió para decirme que las invitaciones eran una maravilla y yo de verdad lo creo. Para mí el resultado de todo lo que creó Micrapelbodas para el día de nuestra boda fue increíble. Estar acompañado a lo largo de la “organización bodil” como lo llamo yo, por unos profesionales como la copa de un pino, tranquiliza a cualquier novia. Lo recomendaría una y mil veces porque la experiencia ha sido de diez.”

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María llevó un vestido a medida del taller madrileño Drop+2. Lo acompañó de unos zapatos a medida que encargo en la zapatería de confianza de su madre. “Quería algo cómodo y sabía que ir allí era una apuesta segura. Eran de piel de un color verde precioso y gracias a los zapatos sacamos luego la idea de hacer verde el forro del vestido.”

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Los pendientes que llevaba se los dejó su suegra, a ella se los regaló su padre por su boda, así que con ellos cumplió la tradición de llevar algo prestado. Llevó también su anillo de pedida y un ramo de flores silvestre, ya que era lo que más pegaba en el entorno en el que se casaron. El tocado que llevaba se lo hizo a medida Sin Finito. María les dio estas claves: que fuera silvestre y llevara algún tono verde. Lo clavaron.

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La boda se celebró en Mallorca porque Pablo, el novio, es un enamorado de la isla. Su madre es de allí y el lleva yendo a la isla desde que nació. Además es un apasionado del mar, de ahí que muchos motivos de la boda fueran barquitos de papel, como en sus invitaciones Micrapelbodas. La Ceremonia se celebró en Santa María de Portals, también llamada Nuestra Señora de Portals, que es la iglesia a la que Pablo va con su familia cada verano. La misa en la temporada de verano se celebra al aire libre. Imagináos que boda tan idílica: en una iglesia al borde del mar con unas vistas espectaculares.

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Como anécdota, María nos cuenta lo tarde que llegó a la Iglesia… “me retrasé media hora y todo fue porque mi hermano, mi padre y yo no encontrábamos el coche que nos habían dejado aparcado en el parking. Estuve quince minutos esperando en la puerta mientras los turistas me hacían fotos! Qué importante es mantener la calma en cualquier situación!”

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Después lo celebraron en una finca Mallorquina de toda la vida. En Mallorca a este tipo de fincas se las llama “possessió”. La finca en la que se casaron María y Pablo lleva en pie desde el Siglo XIII. La eligieron porque a parte de ser histórica, tiene muy buena fama de organizar grandes eventos. Esta era una boda grande y necesitaban tenerlo todo centralizado para que la organización fuera más fácil (ya que ellos viven fuera de España). Nos cuenta María que el catering fué espectacular y la decoración estuvo muy cuidada.

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Para amenizar el cocktail contrataron al grupo de jazz moderno Wonderbrass. Entraron bailando con ellos y con su divertida música. Cuando empezó la comida les hicieron entrar a todos juntos en el comedor. Nos asegura María que todos lo recuerdan con mucha diversión.

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Las preciosas fotos y el vídeo son de Couche Photo. Lo podéis ver aquí: