Hola queridas, hoy publico la primera boda en el blog como El escritorio de Alejandra, y me hace especial ilusión porque los novios elegidos para el post son muy especiales para mí,  Natalia y Pallave son muy amigos míos.

Ellos se conocieron algo más de 5 años en Sevilla, pero su historia empezó algo más tarde, cuando ambos estaban viajando solos en diferentes lugares del mundo, cosa que le encantaba hacer a mi querida Natalia.

Después de este viaje, empezaron a intercambiar largos mensajes compartiendo experiencias, y al tiempo planearon un encuentro en Sevilla. Y el resto…es historia.

Pallav nació en Inglaterra, pero su familia es de India, y Natalia sevillana. A ambos les apasiona conocer lugares y aprender sobre otras culturas, así que, desde el inicio, ser de mundos diferentes no era un obstáculo ni algo que les separara, si no un punto de unión.

Decidieron casarse en Sevilla siguiendo la tradición que marca que la boda ha de celebrarse en el lugar de donde es la novia y porque esta ciudad, es un marco incomparable por su belleza.

“Desde que comenzamos la organización tuvimos muy claro que nuestras invitaciones las encargaríamos a Alejandra, que es una buena amiga. Pero la hermana de Pallav, Anila, que es diseñadora gráfica y creativa, quería participar de alguna manera en el diseño de las misma”

Junto a Anila, encontraron la imagen de un tapiz sardo de inicios del siglo XX que ella trató digitalmente para convertirlo en nuestra invitación. Se enamoraron de los colores, los pavos reales, las flores y las granadas que se entrelazaban creando un jardín que podía transportarte al Alcázar o la Alhambra, pero que también evocaba el exotismo de los palacios indios, por lo que estas invitaciones son únicas, exclusivas e irrepetibles.

“Alejandra nos recomendó un papel con textura que consiguió darle un efecto casi realista al bordado. Escogimos un sobre con el interior en un tono verde-turquesa que contrastaba muy bien con el colorido tapiz. Las invitaciones quedaron tan bonitas que muchos amigos y familiares la han enmarcado, lo cual nos hace muy felices, ya que muchas veces las invitaciones terminan en el fondo de un cajón”

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La boda consistió en una ceremonia tradicional hindú durante la mañana seguida de una celebración al estilo español por la noche. Dos días antes organizaron una pequeña fiesta de la henna, o Mehndi, en La Casa Azul, en la Alameda.

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Villa Luisa fue el primer lugar que visitamos, y nos enamoramos de sus jardines, sus palmeras y su fuente que evoca la arquitectura de las ciudades que jalonan la Ruta de la Seda”

Las bodas hindúes, tradicionalmente se celebran en la casa de la novia. Os cuento un poco como son para poder poneros en situación. El novio y su familia llegan bailando y son recibidos por la familia de la novia, y así comienzan los rituales, siempre en presencia de Ganesh, el dios con cabeza de elefante. Cuando la novia hace su entrada, el novio es cubierto con un velo, que sólo cae cuando ambos ya están sentados frente a frente. El rito se lleva a cabo dentro del mandap, una estructura de 4 postes y abierta. En el centro se enciende el fuego sagrado y los novios dan cuatro vueltas al mismo enlazando sus manos mientras caminan. No hay ramo de la novia, sino guirnaldas de flores que se intercambian al inicio de la ceremonia. Tampoco hay alianzas. El novio entrega a la novia un collar llamado “mangalsutra” que simboliza su unión, y marca su frente con bermellón, para indicar su nuevo estatus de mujer casada. Cada pequeño elemento de este milenario ritual está cargado de simbolismo. Nileshbhai, el sacerdote hindú que ofició la boda fue explicando la significación de cada paso del rito, y su prima Selena fue traduciendo al español, para que todos pudieran seguir la ceremonia.

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Con la excusa de buscar los atuendos de boda fueron de viaje a India. Fue una experiencia muy divertida, aunque no sin momentos de estrés, me cuenta Natalia.

“Como no quería desvelar el secreto de mi vestido a Pallav, tuve que buscar, probarme y decidir sola”

Las novias indias visten tradicionalmente de rojo, pero Natalia se decantó por esta falda multicolor  decorada con elefantes, loros, pavos reales y ciervos y tejida con seda en la milenaria ciudad de Varanasi. Sobre el hombro llevó una dupatta, una especie de shawl. Las joyas y las pulseras, llamadas bangles, también las compró en India.

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Para la celebración de la noche eligió un vestido de la colección de novias de Intropia, diseñada por Alejandra Valero, y como único complemento llevó unos pendientes comprados en Antik.

“Entrar en ella es como visitar la cueva de Alí Babá.

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Pallav llevó un sherwani bordado (levita) en tono marfil durante el día, y un traje de chaqueta tradicional indio en azul marino por la noche. Ambos hechos a medida por Philocaly, una firma de sastrería con base en Delhi.

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En cuanto al maquillaje y peinado, para la ceremonia hindú confió en Christiane Ogorek.

“Se creó una conexión muy especial entre nosotras desde la primera conversación. Ella había viajado por India, había asistido a bodas indias y supo recrear ese look tradicional con cierto toque Bollywood con ojos marcados, trenza y flores”

Para la noche, me maquilló Silvia Romero y me peinaron en Obando. Dos estilos muy diferentes, pero con ambos se sintió muy cómoda.

De toda la decoración se encargaron Enrique Hidalgo y su mujer Lourdes, también buenos amigos de Natalia. Ellos idearon el mandap, aportaron el mobiliario, diseñaron la disposición de los ambientes y espacios, las mesas… y Cártamo Flores llenaron todo de color y aroma.

“Nuestro elemento decorativo favorito fue la mesa central con elefantes, hojas de palmera, plumas y flores que presidió el almuerzo”

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Durante su viaje a India compraron algunos saris antiguos que la madre de Natalia transformó en cojines para adornar los sofás blancos que Enrique y Lourdes situaron bajo las pérgolas.

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Alberto Mejías confeccionó un menú con toques indios para el almuerzo vegetariano tras la ceremonia. Para la cena, queríamos que nuestro amor por los viajes estuviera presente por medio de guiños a otras tradiciones culinarias: oriental, marroquí, libanesa, italiana, mexicana… El servicio fue impecable, y muchos de nuestros invitados aún nos siguen recordando lo rico que estaba todo.

“Planear esta boda fue toda una aventura y un aprendizaje. Desde nuestro viaje por India, a nuestro descubrimiento de los significados de los ritos y elementos, la música… Disfrutamos tanto del trayecto como del destino. Y si algo pudiera recomendar a los novios que puedan leer esto, es que disfruten de cada paso hacia ese día especial”

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Como anécdota contaros que todas las amigas de la novia llevamos nuestro Sari de distintos color y fue una boda muy divertida.

 

Lugar de celebración: Villa Luisa

Caterin: Alberto Mejías

Fotografía: Kunydiamond

Decoración: Enrique Hidalgo

Flores: Cártamo Flores

Diseño invitación: Anila

Impresión invitación: El escritorio de Alejandra